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La sucia portuguesa - Parte 1

Antes que nada, hacer un pequeño disclaimer: utilizar la nacionalidad para referirme a ella es únicamente a modo de mote por no hacer público su nombre real, en ningún momento se usa de forma peyorativa o racista. Atte., una extranjera viviendo en un país que no es suyo. 

...

La pareja que vivía conmigo se había comprometido, habían acabado sus doctorados y su tiempo en Irlanda se había terminado: así que se mudaban a España para empezar otra etapa. Estaba muy feliz por ellos, pero a la vez me daba mucha pena, no solo perdía a dos amigos, sino también a sus dos gatos. Habían sido unos compañeros de piso estupendos, habíamos forjado una amistad y habían cuidado de mí como una familia. Iba a notar mucho su ausencia. Pero por suerte puedo decir que tiempo después acudí a su boda y aún seguimos en contacto. 

En casa también cambiaban mucho las cosas: yo pasaba a estar al mando y me tocaba a mí tomar la responsabilidad de inquilinos, facturas y mantener todo en orden. No me importaba y la verdad es que prefiero hacer las cosas yo para estar segura. Ya aprendí que si querías algo hecho y bien, hazlo por ti mismo.

Tenía que buscar a alguien para ocupar su habitación y dio la casualidad de que la chica que me había hecho un par de tatuajes había colgado un story diciendo que una amiga suya necesitaba alojamiento. Y normalmente, el boca a boca funcionaba bien. Le di la oportunidad a la amiga, estuvimos hablando antes de que se mudara y parecía tranquila. Parecía, como parecen todos los que necesitan una habitación, luego enseñan su verdadera cara. 

Al principio de la convivencia la cosa iba normal, hasta que se empezó a salir de control. En mi casa hay ciertas normas básicas que todo el mundo puede seguir, aunque después de 5 años compartiendo piso parece que pido que me traigan sangre de unicornio. La más importante de todas es mantener la puerta de entrada cerrada. En Irlanda la mayoría de las casas tienen pomo por fuera de modo que si no echas la llave, cualquiera puede entrar. Así que para entrar o salir hay que quitar la llave y luego echarla de nuevo. Literalmente tienes la llave en la mano pero para mucha gente con la que he vivido, tenían la idea de "ya la cerraré luego", y luego no lo hacían porque se les olvidaba. 

Otra norma es no malgastar electricidad, por lo tanto, si no estás en una habitación, apaga la luz. Os podeis imaginar las facturas que pueden llegar si 4 personas están dejando todo encendido a su paso. Además que repartimos la factura de la electricidad a partes iguales, es lo mínimo que se puede hacer por mantener un consumo responsable. 

Y las típicas normas de dejar todo como lo encontraste, si ensucias limpias, respeta a los demás... No, imposible de seguir, especialmente por ella, Disprosio y otras perlas que tuvimos por casa. Así que la portuguesa no hacía nada correctamente, creo que la única norma que cumplía era la de fumar fuera de casa.

...

Tuve mucha paciencia, dejé un tiempo prudencial para que se adaptase, hablé con ella miles de veces y la cosa no cambiaba. No solo no cambiaba, sino que además se ponía farruca y me decía que yo no era flexible y no le pasaba ni una. 

Las facturas empezaron a subir, ella cada vez estaba más descontrolada y yo no aguantaba más. Así que hablé con el casero y me dio luz verde para echarla de casa. De modo que lo hice, le di el tiempo legal de aviso y se fue. A regañadientes, pero se fue. 

Mientras, los otros dos que estaban en casa eran parásitos que también acabaron mal con ella. También otros que había que echar de comer aparte. Un chico mexicano que entró cuando se marchó Disprosio que tenía horchata en las venas y metía a la novia todos los fines de semana en casa. Y la otra, una "amiga" de la cual hablaré en próximas entradas. 

Fue uno de los momentos más jodidos que he tenido en casa, todos se habían comprometido a seguir las normas cuando entraban a vivir. Todos dicen que sí, pero luego sudan. Literalmente entran 3 en contra de mí. Porque la gente tiende a lo fácil y a lo que hace la mayoría. Yo llegaba a casa y me los encontraba en el patio fumando y bebiendo, poniendo música, dando voces hasta las tantas. Hasta que me harté e hice una reunión con todos. Hasta el toto me tenían.

Solo se calmaron cuando amenacé con echarlos. Era muy sencillo, o sigues las normas o te vas a la calle. Se pensaban que yo no iba a ser capaz, pero no me pongas a prueba. Soy pequeñita y tranquila, pero como me toques los ovarios, no sabes a lo que te enfrentas. Yo no soy sumisa, yo no dejo pasar faltas de respeto. Así que si tengo que pelear y sacar las garras, lo voy a hacer.

Ellos disfrutaban de la sucia portuguesa, del rollo despreocupado, la diversión, la informalidad... Pero cuando se vieron solos con ella, no fue tan divertido. Yo me marché a Australia de vacaciones dos semanas y todos celebraron que "mamá" no estuviese en casa. La mayoría de estos personajes no siguen las normas por respeto a los demás, solo las siguen para que yo no les pille y les regañe.

Así que esta personaja tomó la oportunidad de hacer lo que le salió del chumino. Y fueron ellos los que se comieron su mierda, su desorden y su irresponsabilidad. Ahí fue cuando no les pareció tan enrollada. Cuando volví del viaje, ellos habían discutido con su amiguita y acabaron dándome la razón. Porque, claro, si yo no estaba, eran ellos los que tenían que tomar la responsabilidad. De todas formas yo ya había tomado la decisión y la eché. 

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