En la anterior entrada resumí un poco el conflicto con esta persona, pero no entré en detalles. Señoras y señores, espero que tengan un estómago fuerte para las cosas que pueden leer a continuación. Y si consideras que lo que ella hacía era normal, haz un favor a la sociedad y vive solo, en el medio de la nada si es posible.
Si queremos jugar un poco a ser psicólogos, más que nada para entender el porqué de su comportamiento, hay que analizar el perfil de esta señora. La sucia portuguesa era una chica que parecía hedonista, mística, filosofía del carpe diem. Vendía la imagen de ser una chica Pinterest, de romantizar su vida y alumbrar al mundo con su luz. De hecho, si veías sus redes sociales, tenía un feed cuidado con fotos bonitas, pero ya sabemos que mayormente en internet se cuelga solo lo aesthetic.
La buena energía que ella pensaba que emitía era igual de saludable que la nube tóxica después de la bomba de Hiroshima. Su luz: negra, oscura, sin brillo, opaca. Pero a sus ojos, ella estaba blessed y todo pasaba por una razón. Cómo se diría ahora, estaba delulu total.
Era un alma libre, guiada por el universo y por su terapeuta. El terapeuta no era ningún psicólogo ni profesional de la salud, era una especie de coach motivacional que le decía lo maravillosa que era. Y ella, aferrada a esa ideología, pensaba que cualquier conflicto era culpa de los demás.
El problema con cerrar la puerta era frecuente. Teniendo la llave en la mano porque acababa de abrirla, era imposible cerrarla. Prefería dejarla sin llave, muchas veces la puerta abierta literalmente, que se veía la calle. Decía que lo hacía luego, y luego nunca llegaba. Que Irlanda sea un país seguro no significa que no haya peligro. Que sí, que es más probable que se te cuele un estudiante borracho en casa que un ladrón, pero en casa vive más gente. ¿Quieres dejar la puerta abierta? Estupendo, pero cuando tengas tu casa y vivas sola.
El consumo excesivo de electricidad era otro de sus deportes favoritos. Yo lo he dicho siempre, jamás voy a quejarme de que alguien cocine, necesite luz, cargue aparatos electrónicos, etc. Lo que no voy a tolerar es pagar facturas gigantescas porque alguien deje todo encendido a su paso. Se dormía con la luz encendida, dejaba todos los electrodomésticos y enchufes encendidos a su paso, tenía luces encendidas de 3 estancias a la vez y la mayoría de las veces no hacía falta porque había luz natural, se dejaba cosas en el horno por horas... El cabreo que me pillaba yo era cojonudo cuando llegaba despues del trabajo a las 4 de la tarde y las luces estaban dadas y no habia nadie. Las facturas, como era de esperar, subieron como la espuma.
Era una guarra, pelos en la ducha, pasta de dientes en el lavamanos, restos de comida en el fregadero... Un día dejó un tanga sucio en el baño y ahí estuvo durante 3 días hasta que le dije si era suyo. Ella dijo que no había visto nada y hasta que no le pedí que subiese a verlo, no lo vio. ¿Cómo no vas a ver un tanga colgando de la bañera? Había entrado al baño varias veces, y no, no lo había visto.
Además de sucia, era un desastre. Ella decía que era muy despistada, pero no, es que su vida directamente estaba patas arriba. No sé cómo se las apañaba, pero iba tarde todos los días. Cada día cocinaba algo y parecía que lo había hecho para un regimiento. Dos sartenes, un cazo, 4 platos, varios cubiertos, utensilios de cocina... Como no le daba tiempo, los dejaba apilados en un lado de la encimera y se iba. Al principio los dejaba en el fregadero, y los teniamos que quitar si necesitabamos coger agua. Amablemente le dije que si un día tenía prisa, que los dejara a un lado. Pero es que siempre le pillaba el toro. Le tuve que decir que se levantase antes o que no cocinase, que no podia jodernos a los demás dejando mierda por ahi cuando nosotros dejabamos todo en orden. Es que si queríamos usar alguna sartén, ella las había dejado sucias hasta que llegase del trabajo. Y no, no se las íbamos a lavar.
Dejaba zapatos en el medio, cubos, sillas, cajones abiertos... Por donde pasaba, dejaba desastre y suciedad. Y os podéis hacer una idea de cómo estaba su habitación. Pero oye, ella muy mística, quemando hierbas para la buena energía y considerándome a mí el enemigo principal que no la dejaba ser feliz.
...
Que ella fuese una pesadilla en casa también implicaba que su vida personal estuviera descompuesta. Se encoñó de su manager y permitió mucho tonteo a pesar de que sabía que él tenía novia. Acabo liada con él y pensaba que el tío era decente. ¿Alguien que engaña a su pareja? ¿Decente? Para añadirle más salseo a la historia, la dueña del restaurante donde trabajan la acosaba (o eso decía ella). Porque si le preguntas por mí, dirá que Hitler a mi lado era una hermanita de la caridad.
Llegaba tarde a casa llorando mientras hablaba por teléfono, drama día sí y drama día también. Se pimplaba una botella de vino cada pocos días ella sola, se ponía a fumar y a preguntarse por qué la vida era tan difícil. Odiaba su vida y todo lo que vendía por Instagram era un espejismo. Si eres desordenado y gestionas tu vida así, no es un descuido, es porque emocionalmente no estás bien. Que oye, aqui todos hemos pasado, estamos pasando y pasaremos por mierdas y epocas tristes, pero nadie tiene porque sufrir nuestro caos personal. Ve a terapia, de la de verdad.
Una noche alguien tocó el timbre a las 11 de la noche y me faltó muy poco para bajar a destriparlo. Era su manager, venía a hacer las paces con ella después de una discusión. La dueña del restaurante donde trabajaban supuestamente había tratado mal a la sucia portuguesa y él no sacó la cara por ella, se quedó callado y acató las órdenes de su superior. Así que se sintió traicionada y cortó el rollete que tenían. Él le soltó una chapa enorme sobre que si la jefa decía algo, no podía defenderla solo por haber intercambiado fluidos, pero que quería seguir teniendo juju a su disposición. Ella aceptó, como buena migajera.
Te vendo una vida idílica por redes, te digo lo feliz que soy en Irlanda, presumo de mis cafés de barista y de mis fotos de pasajes, pero en realidad, una mieda todo. No solo eso, es que tenía un problema con la bebida. Soy la primera a la que le gusta una copita de vino o un Pornstar Martini, pero en ocasiones puntuales. Para ella, vino y tabaco para aclarar la mente y el corazón. Se pillaba unas mierdas buenas, dejandonos el vater y el lavamanos todo vomitado, y por su puesto no lo limpiaba. Una vez la regañamos porque dejó todo hasta con tropezones (asqueroso a más no poder) asi que no le quedó mas remedio que coger una bolsa de basura y tirar ahi los papeles con los que habia limpiado. Y en vez de tirar la bolsa al cubo de basura, decidió que era buena idea tirar la bolsa por su ventana y dejarla en el patio delantero y ya mañana la recogería.
...
Ella ha sido hasta el momento la única persona a la que he echado directamente de casa. Disprosio y otros se fueron antes de llegar a hablar con el casero. Y aunque lo pasé mal, aprendí que no iba a tener paciencia con nadie, no iba a pasar ni una. Todo el mundo se merece una segunda oportunidad si hace algo mal, pero no 20. Mi salud mental vale más que cualquier persona caprichosa y maleducada. Y si no puedes acatar 4 normas, no te preocupes, te vas fuera porque hay más gente que necesita una habitación y van a cuidar y respetar todo como si fuese suyo.
Cuando se fue, supe por la otra compañera de piso (la amiga desagradecida) que había encontrado habitación en una casa compartida con 7 brasileños. La sucia portuguesa consideraba que el universo había conspirado a su favor y todo esto era una bendición. Parece ser que el casero vendió la propiedad y tuvo que buscar casa al poco tiempo. Y unas tres veces después, con meses de diferencia, vi mensajes suyos en los grupos de Facebook de alquiler de habitaciones buscando alojamiento. No creo que en las otras ocasiones fuera por el mismo motivo, así que creo que también tuvo que tener problemas con otros compañeros. ¡Vaya sorpresa!
Comentarios
Publicar un comentario